El azúcar está en todas partes. El mejor ejemplo de ello es que las personas comen y beben entre 20 y 25 cucharaditas de azúcar (más técnicamente conocido como edulcorantes calóricos) todos los días.

Es el edulcorante natural que se encuentra en las frutas y verduras, pero a no ser que bebas muchísimos zumos y batidos de frutas naturales a diario, la mayor parte del azúcar en la dieta proviene de alimentos y bebidas procesados. 

Se encuentra en mayor medida en las bebidas carbonatadas (comunmente conocidas como bebidas con gas), donde una sola lata o botella pequeña contiene diez o más cucharaditas de azúcar sin absolutamente ningún valor nutricional.

En la actualidad, el azúcar se agrega a casi todo, desde los cereales para el desayuno hasta las salsas de tomate o para cocinar. Si a esto le unimos un estilo de vida que implica poca actividad física y una gran cantidad de alimentos cargados de calorías, el azúcar tiene gran parte de la culpa de la epidemia mundial de obesidad. 

A pesar de no ser el único factor que contribuye al aumento de peso, puede evitarse en gran medida. Dada su prevalencia en las dietas modernas y los riesgos que tiene para la salud y que han sido comprobados, la pregunta es la siguiente:

¿Es peligroso el azúcar?

Los estudios del azúcar más recientes tienen división de opiniones sobre sus efectos innatos en la salud. Químicamente, el azúcar, o sacarosa, es una molécula de glucosa unida a una molécula de fructosa.

En lo que todos coinciden es que, bioquímicamente, la glucosa y la fructosa son diferentes. Cuán diferente es el debate candente en los expertos de bioquímica.

Sin embargo, químicamente, la glucosa y la fructosa son idénticas, a excepción de que la glucosa es un anillo de seis carbonos y la fructosa es de cinco. La glucosa y la fructosa son absorbidas principalmente por el hígado.

Una vez allí, el anillo de cinco carbonos de fructosa se convierte en un anillo de seis carbonos, formando glucosa. Y aquí empieza la división de opiniones:

✅ Una parte del debate científico dice que este es el final de la historia. Por lo tanto, los efectos sobre la salud, si los hay, son una consecuencia del exceso de azúcar (calorías simples) y no de todos los demás nutrientes necesarios para la salud, incluida la fibra dietética, las proteínas, las vitaminas y los minerales.

✅ Sin embargo, el otro lado del debate científico sugiere que hay más en la historia, debido a lo que sucede durante la conversión de fructosa en glucosa. Esta no es una reacción metabólica sencilla, y en el proceso se generan radicales libres (compuestos de oxígeno reactivos peligrosos, incluido el blanqueador, que pueden dañar las células). Se cree que esto puede desencadenar una inflamación en el hígado. Una de las alteraciones subyacentes clave importantes en el desarrollo de enfermedades cardíacas y diabetes es la inflamación. Por lo tanto, si la fructosa realmente causa estas enfermedades está en el centro del debate científico.

Independientemente de lo peligrosa que resulte la fructosa, no está probado que tener demasiada en la dieta sea algo malo. Entonces, esto lleva a la siguiente pregunta:

¿El azucar es adictivo?

No hay duda de que el azúcar puede proporcionar un efecto muy placentero, tanto que para algunas personas que es un hábito difícil de romper. Puede llegar a ser necesaria una tremenda autodisciplina para luchar contra el canto de sirena de los dulces y el azúcar. Esta adicción tiene su explicación biológica:

Los humanos han evolucionado para amar la dulzura, ya que es una señal de que la fruta está madura y llena de calorías.

Amamos tanto el azúcar que siglos atrás descubrimos cómo manejar a las abejas y evitar que nos piquen para poder disfrutar de la miel.

Curioso, ¿eh?

En la actualidad, en un mundo desarrollado y moderno, la necesidad de seleccionar alimentos dulces con alto contenido calórico para sobrevivir es redundante. Pero los mismos impulsores biológicos siguen funcionando, y la industria de alimentos procesados ​​ha evolucionado para satisfacer esos “antojos”.

Por ello, si unimos nuestro deseo biológico de consumir azúcar con la sobreexplotación del azúcar de la industria alimenticia, es fácil acabar consumiendo más azúcar de los niveles recomendables. Pero eso no significa que sea adictivo.

De hecho, no hay evidencia de que el azúcar sea una sustancia adictiva. A diferencia de los productos químicos adictivos, con el azúcar no hay un subidón químico ni una euforia de corta duración. El “gusanillo del azúcar” está en el sabor y en los placeres momentáneos de comer.

Por supuesto, es difícil romper el hábito de comer azúcar, pero esto no es una adicción química, es una sensación de sabor anhelada. La idea de que la “abstinencia” del azúcar es la causa principal de los cambios de humor, los dolores de cabeza, el dolor en las articulaciones e incluso las fobias, no está respaldada científicamente

¿Es real la sensación y los antojos de comer azúcar?

Se suele decir que los antojos de azúcar ocurren para combatir la caída del azúcar en sangre. Lamentamos romper este mito también, pero no hay evidencia de que a media tarde los niveles de azúcar en sangre comiencen a caer, lo que desencadenó la búsqueda desesperada de comida basura.

Es principalmente una cuestión de estado de ánimo, tal vez debido al aburrimiento, la fatiga o la sobrecarga de trabajo, lo que desencadena esos pequeños pensamientos de un dulce y que nos hacen comer sin tener hambre.

idea ponerse en forma

Desde la infancia, los dulces son la base de la recompensa por el buen comportamiento, mientras que las conductas inadecuadas se castigan prohibiendo los dulces. Así que no es de extrañar que desarrollemos poderosas señales emocionales y físicas para los alimentos y bebidas dulces.

¿Se puede comer menos azucar?

Si. Es imposible no consumir azúcar por completo, y las dietas que promueven la eliminación de todos los azúcares, procesados ​​y naturales, no son sostenibles en el mundo actual. Pero es posible realizar ajustes prácticos y duraderos que harán que no te subas por las paredes mientras reduces el consumo de dulces.

✅ Márcate metas realistas: nadie es perfecto, así que intenta dar pequeños pasos para eliminar el exceso de azúcar de tu dieta diaria.

✅ Elige alimentos con bajo contenido de azúcar: hoy en día hay una infinita variedad de alimentos en el mercado, y una táctica simple es elegir aquellos que tienen un bajo contenido de azúcar o sin calorías. Esto sería un muy buen primer paso, pero debemos evolucionar y perseguir el acabar consumiendo alimentos mínimamente procesados.

✅ Ten cuidado con los picoteos y los snacks poco saludables: siempre es mejor comer en lugar de picotear. Pero si la necesidad y el hambre aprietan, al menos elige snacks saludables, como por ejemplo las frutas.

✅ Aléjate de los bocadillos y de las bebidas azucaradas: La mejor táctica es no comprar bocadillos y bebidas azucaradas para casa y evitar así caer en la tentación.

✅ Celebra con conocimiento: Es muy normal tirar por la borda en dos días los esfuerzos por comer bien durante toda la semana. El alcohol reduce la autoinhibición, incluida la capacidad de decir “no” a las hamburguesas, a las patatas fritas y a la pizza. Además, ya estás obteniendo más azúcar diario del necesario bebiendo cerveza u otros tipos de alcohol.

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