Todos los que hacemos deporte y estamos en forma, nos hemos planteado alguna vez la eterna pregunta de la ducha después de hacer ejercicio: ¿Fría o caliente? 

Y si eres de los que hilan más fino y quieres exprimir tus resultados hasta el más mínimo detalle para maximizarlos, probablemente también te hayas cuestionado cúanto tiempo tiene que pasar desde que entrenas hasta que te duchas.

En este artículo vamos a dar respuesta a estas dos preguntas, despejando todas las dudas que puedas tener.

Ducha después de hacer ejercicio: Objetivo recuperación

¿Has oído hablar de las duchas de recuperación? 

Aparentemente, hay una forma mejor para ducharse después de un entrenamiento intenso, una que estimula la recuperación. ¿Cuál es la mejor parte? No es un baño de hielo.

El concepto de una “ducha de recuperación” consiste en alternar temperaturas cálidas y frías.

¿Es esta una forma eficaz de estimular la circulación y ayudar en la recuperación muscular? No hay una respuesta generalizada de sí o no a esta pregunta. Cabe recordar que el cuerpo de cada persona es diferente y puede reaccionar de manera diferente a ciertas terapias.

No obstante, esta puede ser una ayuda eficaz para la recuperación de lesiones o músculos, siempre y cuando no sea una lesión aguda.

En caso de no haber ninguna lesión, puede acelerar el proceso de recuperación del cuerpo, mantenéndolo móvil y preveniendo la rigidez.

El principio de la ducha después de hacer ejercicio: Agua fria

Vamos a comenzar con una ducha fría después del entrenamiento para ayudar a disminuir la inflamación de músculos, articulaciones y tendones. El ejercicio inflama estas partes del cuerpo y no es saludable que estén en este estado durante períodos prolongados.

El agua fría de la ducha después de un entrenamiento disminuye el flujo sanguíneo localmente, lo que reduce la inflamación, endurece los músculos y las articulaciones y, por tanto, disminuye el dolor (como cuando se echa reflex frío al tener una lesión).

Segunda parte de la ducha después de hacer ejercicio: Agua caliente

Cuando te hayas mojado entero con agua fría y lleves unos 2 minutos, cambia a una ducha caliente. Esto mejorará la recuperación de los músculos y las articulaciones para eliminar toda la acumulación de células inflamatorias, células muertas, acumulación de tejido cicatricial y mejorará la salud de los huesos.

Pasar de frío a caliente también es bueno para la posible rigidez. ¿Te ha pasado alguna vez que no has podido caminar porque estás tieso después de un día de piernas? Prueba con una ducha de agua fría y luego caliente.

Entonces, ¿cuál es el mejor tipo de ducha después de hacer ejercicio?

Realmente, no se trata de decidir entre una ducha fría o caliente después de un entrenamiento: se trata de combinarlas.

La recuperación posterior al entrenamiento es esencial y varía para todos. Descubre qué tipo de ducha es mejor para tu cuerpo, ya sea caliente, fría o ambas.

¡Pero ten paciencia! No pienses que en un día funcionará y verás los resultados. Tienes que hacerlo más de una vez para notar los efectos.

¿Cuánto tiempo tiene que pasar desde que terminamos de entrenar hasta que nos duchamos?

Sabemos que después de una intensa sesión de entrenamiento, lo primero que te apetece hacer es quitarte la ropa sudorosa y correr para darte una ducha fría/caliente y relajante.

Una ducha rápida y fría suena bastante tentador, pero debes tener un poco de autocontrol y aguantar un rato. Se considera absolutamente esencial esperar al menos 20 minutos después del entrenamiento antes de ir a la ducha.

¿Confuso? Te lo explicamos:

Después de entrenar, es importante hacer un enfriamiento antes de salir del gimnasio. Un enfriamiento es lo opuesto al calentamiento. Los estiramientos de baja intensidad y enfriamiento son cruciales para que el cuerpo vuelva a su estado de reposo. Además, ayuda a normalizar la frecuencia cardíaca y la temperatura corporal.

Lo ideal sería ducharse una vez que hayas dejado de sudar profundamente, unos 20-30 minutos después de acabar y con los ejercicios de enfriamiento realzidos.

Consejo: si bien puede resultar desesperante y muy frustrante esperar, puedes aprovechar este tiempo para rehidratar el cuerpo bebiendo mucha agua o tomando los batidos de proteínas (si los consumes). Entre eso y el enfriamiento, ¡verás como se te pasa el tiempo volando!

Por lo tanto, la próxima vez que sientas la necesidad de correr hacia la ducha al terminar el entrenamiento, recuerda darle algo de tiempo al cuerpo para que se seque el sudor y se enfríe.

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